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Una Historia de Violencia,16 Objetos

25 Noviembre 2017
Una Historia de Violencia,16 Objetos
La violencia de género incluye diversas formas de violencia, desde el abuso psicológico y la privación económica hasta la agresión física, la violación y la privación de la libertad.
NACIONES UNIDAS, Nueva York - “Eso es lo único que quedó de mis dientes después de haber sido golpeada por mi esposo,” comenta Ameera*, una víctima de violencia que se encuentra en un albergue para mujeres en la región suroeste de Yemen.
 
Ameera muestra tres fragmentos de diente blancos, que guarda como evidencia para su juicio de divorcio. “Me golpeó tan duro que me rompió los dientes y la nariz,” le comenta al UNFPA.
 
 
La violencia contra las mujeres y las niñas es la forma de abuso de los derechos humanos más generalizada a nivel mundial, y afecta a todos los países y comunidades. Una de cada tres mujeres experimentará alguna forma de abuso durante su vida.
 
Desde el mes de octubre de este año, millones de mujeres en más de 80 países han compartido testimonios acerca de los actos de acoso, agresión y terror que han experimentado. Pero incluso esto es tan sólo un atisbo de la espeluznante magnitud del problema.
 
El sábado 25 de noviembre darán  inicio los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, una campaña a nivel mundial que se celebra cada año. Como parte de dicha campaña, el UNFPA exhibirá 16 fotografías de objetos relacionados con incidentes de violencia reales.
 
Estos artefactos van desde objetos mundanos que han sido testigos mudos de actos de crueldad, hasta objetos usados como armas contra mujeres o niñas.  Abarcan lugares en los que mujeres han buscado refugio, lo mismo que lugares en los que hombres han buscado redimirse.
 
En conjunto, esta colección ofrece una mirada a las experiencias de mujeres reales cuyas vidas han sido trastocadas por la violencia.
 
El abuso y sus secuelas
 
La violencia de género incluye diversas formas de violencia, desde el abuso psicológico  y la privación económica hasta la agresión física, la violación y la privación de la libertad.
 
En Bolivia, Carmen* terminó buscando refugió en los baños de la universidad en la que estudia para escapar del inclemente abuso verbal de su novio. El UNFPA fotografió uno de esos baños después de que Carmen compartió su historia con algunos investigadores universitarios.
 
“Esas pequeñas cosas se van juntando,” nos comenta. “Afectan tu autoestima y comienzan a cambiarte.”
 
 
En Jordania, el UNFPA entrevistó a la Dra. Rania Elayyan, que se especializa en atender a sobrevivientes de violación. Ella nos habló acerca de las secuelas de la violación: Aparte las lesiones físicas que les son infligidas, las sobrevivientes pueden enfrentar consecuencias que alterarán sus vidas, tales como estigma, enfermedades y embarazos.
 
Prácticas nocivas
 
Las prácticas tradicionales como la mutilación genital femenina (MGF) y el matrimonio infantil también provocan daños.
 
En Somalía, una mujer que se dedica a practicar la MGF le mostró al UNFPA las cuchillas que usa para cortar a las niñas, una tradición que, a pesar de saber que es peligrosa, continúa practicando. A nivel global, actualmente existen más de 200 millones de mujeres y niñas que han sido sometidas a la MGF, que puede provocar hemorragias, infecciones e incluso la muerte. 
 
Y en Zambia, Mirriam, una niña de 14 años, fue obligada a casarse con un hombre de 78 años.
 
 
“Inmediatamente después de haber pagado a mis tutores la dote acordada, él me llevó a su casa, me desvistió y me obligó a dormir con él,” le contó a una consejera en Lusaka. El UNFPA fotografió las sillas usadas durante la sesión de consejería.
 
Las actitudes negativas hacia las mujeres y las niñas también allanan el camino hacia el abuso.
 
Balqees*, una joven nativa de Yemen, relató cómo permaneció cautiva desde los 9 años, junto con su hermana, en ese país. Por espacio de 20 años, sus hermanos, que temían que las niñas trajeran vergüenza  a la familia, las mantuvieron encerradas en una sucia habitación.
 
“Los vecinos nos pasaban comida por la ventana, y fue por esa misma ventana que finalmente nos rescataron y nos llevaron a un albergue para comenzar una nueva vida,” explica Balqees. Con su permiso, esos vecinos ayudaron al UNFPA a tomar fotos de la casa, que ahora se encuentra abandonada.
 
Un sistema de protección erosionado
 
Las crisis humanitarias vuelven a las mujeres aún más vulnerables. Las mujeres y las niñas pueden convertirse en blancos de agresiones físicas, o bien en mercancías que se pueden intercambiar. A medida que los sistemas de protección comienzan a debilitarse y las familias se ven sometidas a niveles de estrés extremos, la violencia en el hogar puede incrementarse.
 
En el norte de Nigeria, Zeinabu, una joven de 22 años de edad, se encontraba juntando leña cuando fue atacada por combatientes de Boko Haram. Los hombres le dispararon, pero pudo escapar. “Aventé la leña y corrí por mi vida,” le comentó al UNFPA.
 
Algunas de las historias más impactantes se encontraron en Yemen, un país devastado por un conflicto brutal en donde los reportes de violencia se han incrementado en más de un 60 por ciento.
 
Pero incluso desde antes de la crisis las mujeres y las niñas tenían muy pocas protecciones. Rawa*, una joven de 16 años, afirma que su padre la ató con una cuerda y luego la violó. Su padre fue arrestado más tarde y Rawa fue llevada a un refugio. Con su permiso, un fotógrafo visitó la casa, que ahora se encuentra vacía, para fotografiar la cuerda y la cama.
 
Una luz en el camino
 
El UNFPA está trabajando con diversos socios, incluidos gobiernos, organizaciones de mujeres y grupos de jóvenes, para poner fin a la violencia de género y la impunidad que la perpetúa.
 
El UNFPA también apoya a clínicas, como aquella en la que trabaja la Dra. Elayyan, con el fin de proporcionar atención oportuna y sensible a las sobrevivientes, lo mismo que a albergues, como aquellos en los que Ameera, Balqees y Rawa viven en Yemen.
 
Y también se encuentra apoyando esfuerzos para modificar actitudes, prácticas y comportamientos lesivos.
 
En Camboya, Ry se arrepiente de haber sido violento con su esposa. Desde que se unió a la Campaña Good Men(”Buenos Hombres”), que cuenta con el apoyo del UNFPA, ha aprendido a controlar su ira y a resolver conflictos pacíficamente. Incluso ha comenzado a dar pláticas a otros hombres acerca de la importancia de poner fin a la violencia de género.
 
Y estos esfuerzos se están incrementando.
 
Hace dos meses, las Naciones Unidas y la Unión Europea lanzaron la Spotlight Initiative. A través de ella, el UNFPA, ONU Mujeres y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo movilizarán esfuerzos a nivel global para poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas para el año 2030.
 
Tal como lo indica el  nombre de la iniciativa, el primer paso de consiste en reconocer la verdadera magnitud del problema –sacándolo de la oscuridad– y alumbrar el camino hacia adelante.
 
*Los nombres reales han sido cambiados